La tecnología ha supuesto una auténtica revolución en el sector inmobiliario. En primer lugar, porque ha modificado los hábitos de los compradores y vendedores de vivienda y en segundo lugar, porque permite llegar mucho más lejos con una menor inversión en tiempo y recursos. Es por ello que, las visitas virtuales se han convertido en una de las herramientas imprescindibles para cualquier profesional del sector.

En ese despegue definitivo de las visitas virtuales como herramienta esencial en las estrategias de ventas, también ha tenido mucho que ver la pandemia. Sin posibilidad de mostrar físicamente los inmuebles, la realidad virtual se convirtió en el auténtico salvavidas de muchos negocios que sin ellas se habrían visto abocados a la paralización más absoluta.

Visitas virtuales y hábitos de búsqueda

Hoy en día, las búsquedas de inmuebles se realizan en una inmensa mayoría de los casos por internet. La red supone el primer filtro que realizan quienes están investigando el mercado inmobiliario para adquirir una vivienda como domicilio habitual, como segunda residencia o como inversión.

Hasta no hace mucho eran las fotografías las que permitían a los vendedores mostrar sus inmuebles y a los compradores comprobar si se adecuan a sus preferencias. Pero esas imágenes solo pueden mostrar una aproximación a la realidad. Las visitas virtuales, sin embargo, permiten conocer de una manera muy aproximada cómo son las viviendas, y sin necesidad de visitarlas físicamente.

Por este motivo, las visitas virtuales suponen adquirir ventaja competitiva para los profesionales del sector. Disponer de esta herramienta en la web es una buena forma de atraer más visitas y, lo que es más importante, conseguir leads y conversiones, el objetivo último de cualquier negocio.

Visitas virtuales que rompen barreras

Una de las grandes ventajas de las visitas virtuales es que cualquier persona puede recorrer un inmueble en cualquier momento y desde cualquier lugar del mundo. Para aquellos interesados en adquirir vivienda lejos de su domicilio habitual supone la ventaja de tener una visión real del inmueble para a decidir si desea seguir adelante o no.

Este aspecto ha sido especialmente importante en el mercado de segundas residencias, sobre todo para compradores internacionales. Las visitas virtuales permiten, incluso, cerrar operaciones de compraventa a falta de una última visita y firma ante notario.

Pero, si para los clientes las visitas virtuales suponen la comodidad de recorrer un inmueble sin moverse de casa, para las inmobiliarias significan más oportunidades con un menor coste. Permiten, en primer lugar, llegar a un número ilimitado de potenciales compradores. Y, en segundo lugar, lograr filtrar a las personas realmente interesadas, evitando así, visitas de más que puedan molestar a los propietarios que aun residen en las viviendas, así como mostrar a los compradores algo que ya de entrada, están seguros que les puede encajar con lo que necesitan y/o quieren.

Hay otro aspecto de enorme relevancia: todo ello se consigue con más facilidad. Es cierto que las visitas virtuales implican una inversión. Sin embargo, ayudan a evitar muchas visitas físicas innecesarias, tanto para el cliente, así como para el vendedor o arrendador.

Grandes ventajas, pero no todo vale

Las visitas virtuales tienen un valor enorme para los potenciales clientes y también para las inmobiliarias. Sin embargo, también se deben plantear desde una adecuada estrategia, puesto que no en todos los casos ofrecen los mismos beneficios.

Asimismo, las visitas virtuales se han hecho imprescindible en un mercado muy especial: el de la vivienda de lujo. Pero también son muy útiles cuando de lo que se trata es de mostrar inmuebles de características únicas, recientemente reformados o cuando el público objetivo del negocio sea el cliente internacional.

En todos estos casos, las visitas virtuales permiten sumar valor añadido a inmuebles de por sí atractivos. Mostrar sus puntos fuertes es sencillo y la imagen se convierte en el mejor vehículo para conseguir que el potencial cliente quiera dar un paso más adelante en el proceso de compra.

Y, por supuesto, es fundamental cuidar tanto la puesta en escena como la calidad de la imagen y del recorrido de las visitas virtuales. El objetivo es que el potencial cliente pueda ser capaz de imaginarse en el inmueble y moverse por él como si se tratase de una visita física. Si se consigue, el primer paso del proceso de ventas se conseguirá sin grandes dificultades.

En un momento en el que tanto la búsqueda de información como transacciones comerciales de todo tipo se realizan a través de Internet, las visitas virtuales son clave para el sector inmobiliario. De hecho, se han convertido en mucho más que un instrumento de marketing: en una herramienta fundamental en la estrategia de ventas.

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