Determinar el precio de la vivienda es el primer paso que se debe realizar antes de ponerla a la venta. Pero es la tasación la que da el valor real a la casa y la que va a permitir ajustar su precio para que resulte atractivo. Caer en el error de poner un precio elevado solo supone perder tiempo y, a la larga, también dinero si hay caídas en el mercado inmobiliario.

Y no solo para el vendedor es importante determinar el precio de la vivienda, también lo es para el comprador. Lo habitual es que la entidad financiera que va a dar el préstamo hipotecario tenga en cuenta la tasación a la hora de conceder el préstamo por una cantidad u otra.

En cualquier caso, es importante que sea un profesional quien se encargue de realizar la tasación de la casa. No hay que olvidar que el mercado inmobiliario es un mercado en constante cambio y evolución, y eso hace que los precios varíen sensiblemente de un momento a otro y de acuerdo a factores muy diferentes. Solo los especialistas están al tanto de estos cambios y pueden establecer con precisión el valor real de la vivienda.

Qué factores influyen en la tasación

Son muchos los aspectos que se tienen en cuenta a la hora de realizar la tasación, más allá de las dimensiones. Y aunque en algunos casos parezcan poco importantes, lo cierto es que pueden llegar a determinar que el precio de una vivienda sea muy diferente al de otra con características similares:

Zona: es, sin duda, uno de los factores esenciales. Ya no dentro de una misma ciudad, incluso dentro de un mismo barrio o en una misma calle puede variar el precio de la vivienda. Influyen aspectos como la densidad de población, los servicios, la cercanía al centro, etc.

Antigüedad: otro factor clave en la tasación de una casa. El paso del tiempo también afecta al parque inmobiliario. Si la vivienda ha sido o no reformada se tiene en cuenta a la hora de calcular su valor. Y también influye el estado general del edificio en el que se encuentra.

Calidades y estado: elementos como los acabados, el tipo de materiales empleados, el aislamiento térmico o acústico que tenga la casa o el estado general de mantenimiento (incluidas instalaciones) son muy importantes a la hora de realizar la tasación. Por eso, el precio de una vivienda nueva siempre es más elevado.

Otros factores: una tasación es realmente compleja, en ocasiones detalles como la orientación de la casa, la planta en la que se encuentre y, por supuesto, las dotaciones que tenga el edificio influyen también en el cálculo del valor de la vivienda.

Las variaciones del mercado inmobiliario

No solo las características de la casa van a influir en su precio. Hay una serie de condicionantes externos que también tienen relevancia a la hora de realizar la tasación. Como decíamos, el mercado inmobiliario es un mercado en constante movimiento, está sujeto a crisis y momentos de gran auge y también a cambios de tendencias o hábitos entre los compradores.

Lo hemos podido comprobar con la crisis provocada por el coronavirus. No solo por un ajuste de los precios, sino porque han cambiado las preferencias. Si hasta poco se valoraba más el entorno urbano y, sobre todo, el centro de las ciudades, el confinamiento ha hecho que ahora se busquen más casas grandes y con terraza o jardín, aunque estén en la periferia. Este cambio de comportamiento también se refleja en el precio de la vivienda.

Por tanto, el valor de la tasación también va a estar sujeto a un exhaustivo estudio del mercado inmobiliario y del entorno no solo de la casa, sino también económico.

En definitiva, para establecer el valor real de una vivienda se deben analizar un sinfín de cuestiones. Es necesario recabar muchos datos que solo expertos en tasaciones pueden interpretar de la manera adecuada para sacar el inmueble al mercado inmobiliario con un precio adecuado que garantice una venta rápida y justa.

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