Es probable que hayas escuchado en varias ocasiones el término aval, sobre todo, en relación a la solicitud de una hipoteca. Esta figura ha posibilitado que mucha gente pueda conseguir el dinero para comprar una vivienda favoreciendo el acceso a los préstamos bancarios. Si te has decidido a comprar una casa te interesará conocer más profundamente las funciones y responsabilidades de un avalista.

La figura del avalista está regulada en el Código Civil en sus artículos 1822 y siguientes. La principal función del aval es garantizar el cumplimiento de una obligación que otra persona ha adquirido si esta incumple. En el caso de las hipotecas para comprar una casa, el avalista tendría que hacer frente a los impagos del deudor hipotecario.

Cuando el solicitante de una hipoteca no tiene un perfil financiero que ofrezca las suficientes garantías para la entidad bancaria es habitual que ésta solicite la presentación de un avalista. Para ello se realiza un contrato asociado a la hipoteca y que sólo afecta a las cantidades impagadas de este préstamo.

La idea es que el avalista ofrezca también una situación económica suficientemente estable que permita asegurar que la hipoteca sea pagada. En general, el banco sólo reclamaría este pago cuando exista una imposibilidad real por parte del deudor de poder asumir sus obligaciones.

En todo caso siempre se tendría que atender a los dispuesto en el contrato de aval en el que se puede configurar un avalista solidario al que el acreedor se puede dirigir directamente siempre que se de impago, aun existiendo otros bienes del deudor principal. Este tipo de configuración no se suele dar con las hipotecas, pero es interesante conocer estas posibilidades.

Qué ocurre cuando el avalista asume el pago de la hipoteca

La función del avalista en una hipoteca queda bastante definida. Pero ¿qué ocurre si se da el caso en el que tenga que asumir el pago? En principio, no adquiere ningún porcentaje de la propiedad de la vivienda que el deudor principal está adquiriendo. Entonces, ¿las cantidades pagadas se pierden? ¿El riesgo asumido por el aval es tan inasumible?

Lo cierto es que no es así. Si se activa la posición del aval, este adquiere inmediatamente el papel de acreedor, con derecho al reembolso de las cantidades que ha asumido frente al deudor principal de la hipoteca. Cuenta con todas las armas del ordenamiento jurídico para poder reclamar su dinero, con lo que realmente la carga asumida es que se traslada para si el riesgo y la gestión del préstamo en caso de impago.

Otros de los aspectos que se debe tener en cuenta en el contrato de aval de una hipoteca, es que no desaparece con la muerte del avalista, sino que esta posición se transmite con la herencia.  Es decir, la garantía que ofrece forma parte del patrimonio del avalista.

Aunque la figura del avalista supone una gran responsabilidad, se puede modular mediante contrato ofreciendo posibilidades diversas, como que desaparezca la obligación cuando se ha pagado un porcentaje determinado de la hipoteca. Con esto se consigue que esta institución jurídica sea más flexible y cumpla con función sin ser tan onerosa.

Tanto si decides ofrecerte como avalista como si estás buscando uno, recuerda siempre establecer los términos adecuados que favorezcan el pago de la hipoteca. En este tipo de situaciones lo mejor es contar con el asesoramiento de expertos que puedan proponer las soluciones que mejor se adapten a cada situación.

En Primer Grupo Gran Vía te queremos ayudar en la compra de tu vivienda y te ayudaremos con todas las gestiones para conseguirlo. Nuestro equipo de profesionales te ayudará con su experiencia a que consigas la hipoteca que mejor encaje con tu perfil.

Compártelo:
WhatsApp ¿Hablamos?