Las principales ciudades del mundo se caracterizan por preservar su arquitectura original como una forma de mantener la identidad de cada localidad, sin embargo, en ese afán de mantener vivas estas obras de arte, se pueden topar con edificios que sufren de un grave problema que puede afectar a sus habitantes o visitantes, se trata del síndrome del edificio enfermo, una condición que puede traer consigo mucho problemas de salud y seguridad.

La denominación del Síndrome del Edificio Enfermo fue acuñada por la Organización Mundial de la Salud en 1982, en su momento fue definida como ‘Sick Building Sindrome’ que se tradujo textualmente como Síndrome del Edificio Enfermo, con la intención de agrupar una serie de condiciones de salud que atentaban contra la integridad de las personas y que tenían su punto de partida en diferentes problemas iniciales en la construcción y estructura de un edificio.

Las causas del Síndrome del Edificio Enfermo se empezaron a detectar a raíz de problema de mala ventilación y descompensación de temperaturas que esto originaba, por otra parte, también se detectaron cargas iónicas y electromagnéticas que podían repercutir en la salud e integridad de las personas. Otros agentes que suponen peligro en estos casos son las partículas en suspensión, los gases, vapores químicos y los bioaerosoles.

Los estudios han revelado que el Síndrome del Edificio Enfermo afecta al menos a un 20% de los ocupantes de un recinto, presentando en ellos un conjunto de síntomas inespecíficos, que en muchos casos pueden terminar agravando seriamente condiciones previas de salud como asma y otros problemas respiratorios.

Principales síntomas de los ocupantes con Síndrome de Edificio Enfermo

Debido a las diferentes condiciones del Síndrome de Edificio Enfermo, se han detectado diferentes patrones de salud que se repiten con frecuencia en los ocupantes o visitantes de este tipo de edificios. Los síntomas más comunes incluyen irritación de ojos, nariz y garganta, como punto inicial, seguidos de sequedad de piel y mucosas. Es común que las personas que viven en estas condiciones desarrollen algún eritema cutáneo o roncha sin poder determinar su causa.

Otros casos de Síndrome de Edificio Enfermo pueden producir fatiga mental y somnolencia, ya que el cuerpo nunca se siente cómodo como para descansar. Las cefaleas o dolores de cabeza, así como vértigos empiezan a aparecer como producto de las condiciones del entorno inmediato. En medida que los cuadros se van agravando, empieza a haber mayor incidencia de infecciones de vías respiratorias altas.

Cuando la complicación del Síndrome de Edificio Enfermo es muy aguda nace la dificultad respiratoria, acompañada de jadeo, ronquera, asma, disfonía y hasta tos. Todo esto termina presentando alteraciones del gusto y del olfato, así como náuseas que no se pueden controlar con facilidad. El problema incide en que estos síntomas se suelen y no se lograr conseguir un verdadero remedio mientras se siga expuesto a estas condiciones.

¿Cómo prevenir el Síndrome del Edificio Enfermo?

Para prevenir o erradicar el Síndrome del Edificio Enfermo será necesario tomar medidas desde el momento que se empieza a diseñar el edificio, esto será primordial para evitar cualquier tipo de problema de salud en sus futuros habitantes. De igual forma, se recomienda un mantenimiento eficaz del sistema de climatización para garantizar la calidad del aire. En otros casos la medida correcta será una remodelación inteligente que garantice dicha calidad del aire.

La inspección minuciosa será clave para poder evitar el Síndrome del Edificio Enfermo, en estos casos lo ideal es determinar los posibles puntos de mal funcionamiento o ejecución de la climatización. Es muy importante que en esta fase se pueda determinar si un diseño es defectuoso o si podrá producir alguna contaminación obvia por la deficiencia de su flujo de aire, temperatura, humedad, presión o concentraciones de bióxido de carbono.

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