Aunque esté en alza, el reciclaje inmobiliario no es nada nuevo. Surgió a mediados del siglo pasado, cuando los efectos de postguerra supusieron el cierre de negocios e industrias y la vivienda era escasa. El mercado inmobiliario vio en esos inmuebles la oportunidad de transformarlos en casas y pisos, dándoles así un nuevo uso.

Hoy en día, son otros los motivos que están propiciando el despegue imparable del reciclaje inmobiliario. Por un lado, la falta de suelo urbanizable en grandes ciudades. Por otro, el deseo de un sector de población de nivel adquisitivo alto de vivir en edificios únicos, amplios y exclusivos.

¿Qué es el reciclaje inmobiliario?

Hablar de reciclaje inmobiliario es hablar de una segunda vida para edificios o construcciones que no se diseñaron con fines residenciales. Puede tratarse de antiguas iglesias, naves industriales, garajes, locales comerciales, granjas o molinos. Esa “reurbanización” permite transformarlos en viviendas de lujo, apartamentos singulares o incluso alojamientos hosteleros.

Esa búsqueda de lo singular y ese afán por diseñar hogares diferentes, ha dado el impulso definitivo al reciclaje inmobiliario, que hoy en día se puede contemplar no solo en espacios urbanos y grandes ciudades. También pueden verse magníficos ejemplos en zonas rurales que, de algún modo, están renaciendo gracias a esta tendencia.

Ventajas del reciclaje inmobiliario

La apuesta por el reciclaje inmobiliario va mucho más allá de una simple búsqueda de la exclusividad para una vivienda o un alojamiento turístico, aunque sea ésta una de sus principales razones de ser. Esos edificios industriales o religiosos que se transforman, permiten crear espacios extraordinarios en los que la luz y la amplitud dan la posibilidad de hacer realidad todo tipo de diseños de interior.

Más allá de esa personalización hasta el detalle, el reciclaje inmobiliario, como cualquier otro tipo de reciclaje, tiene un impacto medioambiental positivo. Por un lado, evitar obras de construcción o demolición significa reducir la huella de carbono. Y, por otro, se ahorra en materias primas.

Para las ciudades o zonas en las que se apuesta por el reciclaje inmobiliario, también hay beneficios. Esta tendencia permite conservar edificios a veces muy singulares que de otro modo estarían abocados a la ruina y la desaparición. Además, ayuda a revitalizar espacios que han caído en desuso atrayendo a una población joven, con un buen nivel adquisitivo y que buscan áreas urbanas con espíritu propio.

Y, en zonas rurales, el reciclaje inmobiliario tiene dos consecuencias positivas. La primera de ellas es la revitalización económica, gracias a establecimientos turísticos caracterizados por un encanto especial y que cada vez tienen mayor demanda. La segunda es que esa revitalización contribuye a atraer a nueva población a áreas que habían quedado prácticamente deshabitadas.

Los retos del reciclaje inmobiliario

A pesar de todas las ventajas que ofrece esta tendencia hacia el reciclaje inmobiliario, para la transformación de un inmueble es necesario sortear algunas dificultades. La principal llega de la mano del cambio de calificación y los trámites legales imprescindibles para conseguirlo.

Esos trámites pasan por la realización de un proyecto técnico. Pero el visto bueno de la administración local solo se conseguirá si en la zona no se ha agotado la densidad poblacional marcada por las ordenanzas y se cumple todo lo dispuesto en estas respecto a condiciones de habitabilidad.

Por ello, antes de iniciar un proyecto de reciclaje inmobiliario conviene consultar primero las condiciones en el Ayuntamiento correspondiente. Si no hay inconveniente, se podrán realizar las obras necesarias para la transformación, otorgar una nueva escritura con el cambio de uso y tramitar la correspondiente alteración de los datos catastrales.

Y aún es necesario tener en cuenta otro aspecto esencial: el reciclaje inmobiliario puede suponer un coste elevado. La adecuación de los inmuebles, en ocasiones, supone una inversión mayor que la adquisición del edificio. Sin embargo, quienes apuestan por él saben que es el precio que hay que pagar por la exclusividad y el lujo de disfrutar de una vivienda única.

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