La compraventa de propiedades es una de las actividades lucrativas más populares desde hace mucho tiempo, pero está lejos de ser dinero fácil. Como muchos saben, hay una amplia variedad de implicaciones legales a tomar en consideración; los trámites son complejos y a menudo requieren asesoría de expertos en el área inmobiliaria.

Antes que nada, hay algo que debes tener en cuenta: en efecto, sí es posible vender una vivienda alquilada; pero cada una de las partes debe estar al tanto de sus derechos y deberes para evitar conflictos y consecuencias legales. Dicho esto, te recomendamos primero consultar con especialistas en el sector inmobiliario que puedan proporcionar asesoría.

Los alquileres son muy comunes en España

Las estadísticas de Generalitat Catalana por ejemplo, muestran que el 36% de las viviendas en venta en la región de Cataluña están alquiladas. Por lo tanto, los alquileres no son particularmente raros; al contrario, son bastante comunes, y un alivio para quienes no pueden comprar un inmueble o acordar hipotecas. Para los arrendatarios, esto también representa una buena entrada de dinero.

Sin embargo, existe la posibilidad que los arrendatarios decidan vender una vivienda que está alquilada. Esto puede sonar como una locura para muchos, e incluso como una injusticia. Pero, es un derecho de los arrendatarios, y no necesariamente atente contra los inquilinos. De hecho, la compraventa no tiene por qué afectar el contrato previamente establecido; ya que la ley ampara a ambas partes y permite que se establezcan nuevos acuerdos limpios.

La ley permite vender una vivienda alquilada

Dada la complejidad de este tipo de procesos, es lógico que existan legislaciones para evitar estafas y malas prácticas. Esto es algo muy importante que debe contemplar todo aquel interesado en vender una vivienda alquilada; en el corto y largo plazo, llevar el procedimiento acorde con las regulaciones evitará muchos malos ratos. Por tanto, conocer la ley es fundamental.

Y hablando de ello, en España, el libro que lo contempla es la Ley de Arrendamientos Urbanos. Dentro de los términos de ésta, el o los inquilinos tienen total derecho de disfrutar el inmueble en cuestión hasta la fecha de finalización de su contrato. Y lo más importante es que esto aplica sin importar si hay o no un nuevo propietario; esto es algo sumamente importante al vender una vivienda alquilada.

Dicho de forma más simple, un propietario puede vender una vivienda alquilada sin ningún problema. Sin embargo, al hacerlo, tanto este como el comprador o nuevo propietario deben respetar el contrato de alquiler que está en curso. De modo que, si accede a comprar la propiedad, no podrá hacer uso de ella hasta que la liberen los inquilinos.

Los inquilinos pueden registrar el contrato de alquiler para protegerse de la venta imprevista

Para poder aprovechar este beneficio, los inquilinos deben jugar una carta clave que pondrá el partido a su favor. Tanto ellos como los arrendatarios deben estar al tanto de ello, haya o no intenciones de vender una vivienda alquilada. Por ello, se recomienda a los inquilinos registrar tanto el piso de alquiler como el contrato en el Registro de la Propiedad de España.

Cuando esto pasa, el nuevo dueño del inmueble estará obligado a respetar el contrato durante el tiempo restante desde el momento de su compra. Es así como entran en vigencia los estatutos de la Ley de Arrendamiento respecto a vender una vivienda alquilada. En caso contrario, el contrato perderá valor y el inquilino se verá en la obligación de abandonar el lugar según la Ley de Arrendamientos Urbanos que lo establece en el artículo 1571 del Código Civil. Éste alega que el comprador de un piso arrendado tiene derecho a deshacer el acuerdo de alquiler previo una vez concretada su compra si esta condición previamente mencionada, no se cumple.

En resumen, si el contrato no está registrado, el dueño puede vender una vivienda alquilada y el comprador usarla de inmediato.

¿Qué pasa con el comprador de una vivienda alquilada?

Hasta ahora, hemos hablado de arrendatarios e inquilinos, pero no mucho sobre los compradores. Al vender una vivienda alquilada, éste también debe estar al tanto de toda la regulación vigente. Por ello, resulta indispensable que mantenga una comunicación clara y sincera con el vendedor que le dé una idea de la realidad. De este modo, podrá planificar mejor su compra.

El propietario que quiere vender una vivienda alquilada debe ser transparente con su potencial comprador. Todo este contexto debe hablarse antes de que este último abone cualquier cantidad de dinero para la compra del lugar. Esto es particularmente importante cuando el comprador requiere ocupar el inmueble de inmediato y, por supuesto, evitará dolores de cabeza a los inquilinos.

Para simplificar este proceso de negociación y revisión de legalidades, PRIMER GRUPO Gran Vía está a tu disposición para hacerlo y asesorarte en todo lo legal con miras a evitar equivocaciones que puedan derivar en futuros problemas.

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